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En las últimas décadas del siglo XIX, la elite terrateniente argentina ganó un lugar de privilegio entre las más opulentas clases propietarias latinoamericanas dado el extraordinario crecimiento de la economía de exportación. Sin embargo, este ascenso de riqueza y prestigio no sirvió para que los grandes estancieros alcanzaran una capacidad de incidencia política acorde con su poder económico y social.
Con impecable sagacidad crítica, Roy Hora indaga las razones de esta situación y las iniciativas de la elite rural para revertirlas. |
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